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Hacia la Dirección General de la UNESCO – lo que está en juego

Vivimos tiempos difíciles para el multilateralismo. El surgimiento de prácticas aislacionistas, proteccionistas, unilaterales y populistas refleja la creciente duda en la respuesta multilateral para atender problemas globales. En este contexto, los organismos internacionales están obligados a preservar los valores de la cooperación internacional y a dar resultados rindiendo cuentas a su membresía de manera clara y transparente.

La elección de los candidatos a dirigir un organismo internacional en el contexto actual debe ser, por tanto, más que un ejercicio administrativo. Se trata sin duda de un proceso político pero que al mismo tiempo debería llamar a una seria reflexión de los países para escoger al mejor candidato (a) que liderará el cambio y dará resultados.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se encuentra en esta fase, tras la culminación del segundo mandato de la búlgara Irina Bokova (2009-2017).

¿Por qué son importantes estas elecciones y qué es lo que está en juego en la UNESCO? Son varias las razones, algunas de las cuales trascienden al organismo mismo.

  • En el contexto actual de crisis financiera y de credibilidad en el que se encuentra la UNESCO, se requiere de un Director General que tenga la capacidad de generar confianza y consensos y hacer de ésta una organización eficiente, efectiva y relevante para los Estados Miembros. El déficit actual en el presupuesto regular de la Organización, principalmente por la falta de pago de la contribución de los Estados Unidos de América desde 2011, equivale a 754.3 millones de dólares. O, en otras palabras, las contribuciones atrasadas ya superan el presupuesto bienal financiado por las contribuciones obligatorias (653 millones de dólares). Este déficit ha tenido repercusiones devastadoras en la ejecución de los programas faro de la Organización y por tanto, en el apoyo que reciben los grupos y regiones más desfavorables (SIDS, personas con discapacidad, mujeres, África).
  • Porque la politización en la que se ha sumergido la UNESCO en los últimos años la ha desviado de su mandato original, generado desconfianza entre la membresía y entre ésta y el Secretariado e impidiendo consecuentemente la ejecución de su programa de trabajo.
  • Por que la UNESCO es el brazo intelectual del sistema de Naciones Unidas. Un espacio intergubernamental privilegiado para la reflexión y para la generación de ideas innovadoras ante los retos globales actuales, cuyos principios rectores – y que constituyen su valor agregado – son el diálogo, la cooperación, la diversidad y la tolerancia.
  • Porque la Organización tiene el papel de liderazgo en los esfuerzos internacionales para alcanzar en 2030 del Objetivo 4 de desarrollo sostenible, además de contribuir en la consecución de los demás ODS a través de su trabajo en las áreas de educación, ciencias naturales, ciencias sociales, cultura y comunicación e información. UNESCO debe por tanto adaptarse (“fit for purpose”) y responder a las exigencias de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

De acuerdo con el proceso de nominación establecido por el Consejo Ejecutivo, durante el 26 y 27 de abril pasados, los miembros del Consejo entrevistaron a los nueve candidatos. Cada candidato expuso su proyecto y visión de la UNESCO y respondieron a las preguntas formuladas por los grupos electorales y los miembros del Consejo.

Es decir, 6 hombres y 3 mujeres. El promedio de edad de la mayoría de los candidatos es de 58 años, excluyendo a los candidatos de Azerbaiyán, Egipto y Guatemala que tienen 70 años o más. Esto es relevante por cuanto eleva cierta incertidumbre sobre las posibilidades de dichos candidatos de estar al frente de la Organización durante dos mandatos, lo cual ha sido el promedio de gestión a lo largo de la historia del UNESCO.

En cuanto a origen geográfico de los candidatos, resalta el hecho de que cuatro de ellos provengan de países árabes y esto tiene su origen en la regla no escrita de que el próximo Director General en la UNESCO debiera provenir de un país árabe, en un espíritu de solidaridad y rotación geográfica. Hasta ahora, la Organización ha contado con 10 Directores Generales, provenientes del Reino Unido, México, Estados Unidos (2 ocasiones), Italia, Francia, Senegal, España, Japón y Bulgaria. O en otras palabras, jamás ha existido un Director General proveniente de la región árabe. Es por ello que en la comunidad ‘unesquiana’ se generó en los últimos años un “acuerdo de caballeros” tendiente a favorecer la candidatura de un árabe para dirigir la Organización en los próximos años.

En ese contexto, no es de extrañar las duras críticas que recibió la candidatura francesa en la sede de la UNESCO, al considerársele como “impuesta por el Eliseo”, de último minuto y en clara confrontación hacia los países árabes. http://www.lefigaro.fr/international/2017/03/16/01003-20170316ARTFIG00109-l-elysee-pousse-audrey-azoulay-a-la-direction-de-l-unesco.php; http://www.ladepeche.fr/article/2017/03/17/2538637-candidature-azoulay-unesco-insulte-pays-arabes-selon-senatrice-lr.html

Si bien el género, la edad y el origen geográfico son elementos a tener en cuenta al evaluar a los candidatos, estos no son los más relevantes. Lo que los 58 Estados Miembros del Consejo Ejecutivo deberían considerar al momento de ejercer su responsabilidad de voto en octubre próximo son la capacidad, la experiencia (en UNESCO y en el sistema ONU) y sobre todo, la habilidad negociadora de los candidatos.

Al analizar los programas de cada candidato y tras escuchar las entrevistas realizadas por el Consejo, resalto los elementos y propuestas que me parecieron más trascendentes para dar atención a los retos que tiene la UNESCO:

Despolitización de la Organización.- Todos los candidatos se refirieron a la necesidad de buscar consensos entre la membresía ante temas eminentemente políticos y la necesidad de concentrar el trabajo de la Organización en las cuestiones técnicas incluidas en su mandato. No obstante, solo la Sra. El-Khoury Lacoueilhe hizo una propuesta específica relativa a crear un “sistema de alerta temprana” en el Secretariado que permita, con suficiente antelación, identificar temas rojos en la agenda y actuar en consecuencia.

Crisis financiera.- Las propuestas de los candidatos transitaron principalmente en la necesidad de ampliar la base de donantes (para incluir la sociedad civil, fundaciones, sector privado así como bancos e instituciones financieras internacionales) y en comunicar adecuadamente – y a gran escala – el trabajo de la organización. En específico, la candidata de Líbano indicó su intención de contratar profesionales en la recaudación de fondos y, en particular en hacer uso las ventajas de la financiación colectiva “crowd funding”.

Implementación de los SDGs.- Todos los candidatos coincidieron en el rol que la UNESCO debe tener en la consecución de la Agenda 2030, pero sin llegar a proponer medidas o acciones concretas respecto a cómo optimizar esta responsabilidad. Sólo la candidata libanesa se refirió a cambios específicos de administración en la Secretaría para fomentar el trabajo transversal entre los 5 sectores de la Organización, así como en la generación de asociaciones con otros organismos dentro y fuera del sistema ONU para concentrar los esfuerzos sólo en aquellas áreas en que la UNESCO tiene una ventaja comparativa.

En octubre próximo el Consejo deberá ejercer su voto para presentar un solo candidato a la Conferencia General. Ojalá y estas elecciones no sean vistas como un proceso burocrático de intercambio de apoyos entre los países, de promesas financieras a cambio de votos o simplemente como un proceso de elección más dentro del sistema ONU. ‘Business as usual’ ya no es más una opción.

Esperemos que el proceso se convierta, al contrario, en un verdadero ejercicio de reflexión que permita a cada país, con conocimiento de causa, escoger al mejor candidato (a); aquel o aquella que verdaderamente podrá generar un cambio en UNESCO. Nuestros hijos y las generaciones futuras se los agradecerán, por que son ellos quienes más se beneficiarán de una UNESCO creíble, transparente y fortalecida.

¿Quién elige al Director General de la UNESCO?

De acuerdo con la Constitución de la UNESCO, es el Consejo Ejecutivo quien nomina al Director General, el cual es designado por la Conferencia General, máximo órgano de decisión. El Director General es elegido por un mandato de 4 años con posibilidad de una segunda y última re-elección.

¿Quiénes son los candidatos a dirigir la UNESCO?

Los candidatos a la Dirección General, según el orden que presentaron sus candidaturas son: Polad BÜLBÜLOGLU (Azerbaiyán); Sanh Chau PHAM (Vietnam); Moushira KHATTAB (Egipto); Hamad bin Abdulaziz AL-KAWARI (Qatar); Qian Tang (China); Juan Alfonso FUENTES SORIA (Guatemala); Saleh AL-HASNAWI (Iraq); Vera EL-KHOURY LACOEUILHE (Líbano) y Audrey AZOULAY (Francia).

Las visiones de las candidatos y las entrevistas ante  el Consejo Ejecutivo el 26 y 27 de abril pueden consultarse en la página de la UNESCO.

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Une Libanaise candidate à la direction de l’UNESCO

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Cet article a été publié dans:

Numéro 110 – Mai 2017

Le Liban a proposé officiellement Vera el Khoury Lacoeuilhe comme candidate au poste de directrice générale de l’UNESCO en remplacement de Mme Irina Bokova dont le mandat se termine en 2017. Le directeur général est proposé par le Conseil exécutif et élu par la Conférence générale pour une période de quatre ans renouvelable une fois.

Le mauvais geste de Hollande

Outre cette Libanaise, née à Beyrouth, l’élection qui aura lieu à l’automne 2017, mettra en lice huit autres candidats présentés par l’Égypte, le Qatar, l’Irak, l’Azerbaïdjan, le Vietnam, la Chine, le Guatemala et la France dont le régime de M. Hollande a fait une mauvaise manière en présentant un candidat alors qu’il n’est pas d’usage que l’État hôte de l’organisation internationale présente un candidat. Cette initiative intempestive de François Hollande est d’autant plus regrettable que la succession de Mme Bokova devrait revenir à un pays du Proche-Orient tandis que le groupe, auquel appartient la France a obtenu six fois le poste de directeur général, et chaque autre groupe une fois, à l’exception des pays arabes qui n’ont jamais obtenu le poste. Cette initiative qui, selon elle, politise inutilement l’élection a été vigoureusement dénoncée par la sénatrice Joëlle Garriaud-Maylam (LR) de qualifier d’« insulte aux pays arabes » la candidature de dernière minute d’un membre du gouvernement français sortant : « Une telle candidature est une insulte aux pays arabes, qui n’ont jamais obtenu un tel poste à l’Unesco et envers lesquels des engagements moraux avaient été pris pour que ce poste revienne à un des leurs… Cette candidature, déposée quelques instants seulement avant la clôture officielle du processus, est une faute morale et diplomatique du président Hollande ». Déjà en 2009, le favori le ministre de la culture égyptien, Farouk Hosni, avait été écarté à la suite d’obscures manœuvres.

La candidature la plus crédible

En tout cas, la candidature de Mme el Khoury Lacoeuilhe apparait comme la plus crédible aux observateurs qui notent qu’elle présente le meilleur profil car elle connaît bien les rouages de l’Unesco. Diplomate forte de plus d’une vingtaine d’années d’expérience dans la diplomatie multilatérale et les relations internationales, elle est actuellement conseillère auprès du ministère de la Culture du Liban et membre de l’Équipe indépendante des conseillers (ITA) mise en place par le Conseil économique et social des Nations unies (Ecosoc).
Elle enseigne à l’Université Paris I Panthéon-Sorbonne dans le cadre du Master 2 « Institutions et Organisations internationales ».Durant sa carrière, elle a participé à la plupart des sessions de la Conférence générale de l’UNESCO où elle fut présidente de la Commission conjointe (administrative et programme) de la 30e session (1999), présidente du Groupe sur le droit de vote de la 32e session (2003), vice-présidente de la Commission administrative des 30e, 31e et 32e sessions (1999, 2001 et 2013). Elle a appartenu au Conseil exécutif de l’UNESCO où elle fut présidente du Groupe d’experts sur les questions financières et administratives (2000-2001), présidente du Groupe sur l’introduction de l’euro (2001), présidente du Groupe ad hoc sur l’évaluation externe indépendante de l’UNESCO (IEE) (2009-2010) et présidente du Groupe préparatoire (2012-2013). Elle a présidé la 27e session (Paris, 2003) du Comité du patrimoine mondial et a été la vice-présidente de la 28e session (Suzhou, 2004). En 2014, elle présida au siège de l’UNESCO à Paris la première session extraordinaire de l’Assemblée générale des États parties à la Convention du patrimoine mondial.Considérée comme une référence au sein de l’UNESCO, Vera el Khoury Lacoeuilhe incarne les normes éthiques les plus élevées de cette institution qui œuvre pour la paix, le progrès et le dialogue des cultures.
Elle considère que, malgré ses imperfections, « le système des Nations Unies demeure le cadre le plus approprié pour étudier et aborder en commun les moyens de promouvoir la stabilité et le développement durable pour la paix et la sécurité. Le système des Nations Unies est le rempart des droits de l’homme ».

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